Más allá de la lucha de clases III

 En este sentido metodológico, la cuestión se centra sobre el balance revolucionario de estas dos posturas, en tanto que ambas escuelas confrontan dos visiones de la lectura de la Obra de Marx y, en este sentido, el debate enfrenta posturas aparentemente irreconciliables. Esto pudiera considerarse como una tarea ociosa, pero de llegar a una conclusión radical, entonces la clase obrera podrá ubicar su tarea en la construcción del socialismo. Una primera hipótesis sería encontrar dentro de los libros del tal Carlitos cuál de las dos ideas está errada dentro del orden ontológico, para ello se necesita de ubicar esas premisas dentro de la propia literatura mencionada por los teóricos en cuestión.

La primera lectura de El Capital que este trabajo tocó en estas líneas menciona en pocas palabras que la lucha de clases es el camino hacia la emancipación de la humanidad, por lo que la clase obrera deberá enfrentar de manera revolucionaria a la clase burguesa y, por lo mismo, desde ahí, los dominados deberá construir la dictadura del proletariado. Esta idea central puede verse de manera muy clara en los textos como El manifiesto del partido comunista de Carlitos Marx o Los principios de comunismo de Federico Engels, en donde su postura juvenil ponía el acento de la toma del poder político y así construir una hegemonía para transformar la sociedad actual mediante la toma y destrucción del Estado.

La segunda lectura de El Capital que este escrito ha recuperado en líneas previas pone de manifiesto que Marx no pone el acento de la crisis estructural de este sistema en su forma burguesa en la lucha de clases, sino que el corazón de la barbarie se encuentra en el carácter bifacético del trabajo: la lucha del trabajo concreto en contra del trabajo abstracto. Esta idea, aunque los marxistas ortodoxos no quieran verlo de manera positiva, se encuentra en la obra magna de Marx, en donde si uno pone atención dicha premisa se encuentra en la sección segunda del capítulo primero, por lo que la escuela nueva tiene razón en poner el acento en la contradicción del trabajo.

Ahora, sí ambas posturas denominadas marxistas parecen estar basadas en la obra de Carlitos Marx, por lo que ambas están sostenidas por la estructura lógica revolucionaria, entonces la pregunta central es ¿cuál es el camino que el proletariado revolucionario debe tomar en este dilema teórica que tiene impactos negativos en la construcción de un movimiento socialista? La respuesta no está en la lucha por la verdad en sí, en tanto ambas posturas no están faltando a la verdad en esta discusión teórica, por lo que la postura debe tomar en cuenta la vía organizativa por excelencia para transformar la sociedad burguesa.

El proletariado debe producir una herramienta organizativa para que la lucha se pueda dar en dos direcciones puntuales: por un lado, los obreros y campesinos puedan organizarse para tomar el poder político, y, por el otro lado, los obreros y campesinos desarrollen una forma para potenciar el trabajo concreto. En ese sentido, el combate se debe dar en la esfera política como en la esfera económica, en donde, en primer lugar, la asamblea pueda impulsarse como una forma de tomar decisiones más allá de las formas burguesas y, en segundo lugar, la empresa debe transitar de su forma capitalista hacia su forma socialista: aquí renace desde el método marxista la cooperativa socialista.


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