Más allá de la lucha de clases II
Anselm Jappe es un pensador alemán que fundó la denominada escuela crítica del valor, en donde, junto con otros pensadores de la revista Krisis llevaron a cabo una revisión de la obra de Marx en El Capital y ahí extrajeron una conclusión bastante atrevida: la lucha de clases no es el eje central de la sociedad capitalista. Lo cual esto llevaría a una serie de deducciones bastante interesantes que, por lo mismo, los marxistas leninistas iban a tachar de revisionista, ya que la idea se centraba en demeritar el papel de la dictadura del proletariado para la construcción de socialismo y, por lo mismo, el papel revolucionario de la clase obrera no era vigente desde una lectura más fina de la crítica a la economía política.
En primer lugar, lo que Anselm reprocha a los marxista leninistas es que su lectura de El Capital no es en lo absoluto sería, en tanto que los segundos no lograron captar la esencia de la modernidad burguesa y, por lo mismo, estos se quedaron con las premisas juveniles de 1848: burgueses en contra de proletarios. En este sentido, la nueva teoría crítica del valor ubica la tensión central de la economía burguesa dentro del primer capítulo de la obra de Marx, en donde, según esto, el trabajo concreto queda subsumido a la lógica del valor abstracto y esto vendría a fundamentar la clave estructural de la economía capitalista: cosa muy interesante ante los ojos de los llamados partidos comunistas del mundo.
En segundo lugar, si lo que Jappe sugiere es verdad, entonces esto pondrá en la línea táctica un tema bastante complicado para los organizadores de la revolución tradicional, ya que, si el trabajo abstracto es la pieza central de la lógica capitalista, entonces el proletariado es una creación específicamente capitalista y su carácter revolucionario dejaría de justificarse en la propia lucha de clases. En la realidad, los proletariados son la imagen misma de la contradicción central del trabajo en su forma dialéctica, por lo que su acción política reproduce las necesidades y lógicas del propio capital y, por esto mismo, los dueños de su fuerza de trabajo no pueden crear el socialismo por sí mismo.
En tercer lugar, de manera preocupante para los marxistas leninista, si la contradicción lucha de clases se mueve hacia la contradicción el bifacetismo del trabajo, entonces la dictadura del proletariado ya no es el estadio que intentaría superar al capitalismo y, por lo mismo, esta estrategia reforzaría las propias leyes de la economía capitalista. Jappe sería bastante crítico con las experiencias de los grandes luchadores sociales del siglo veinte, por lo que, para este, las rebeliones plebeyas revolucionarias no lograron entender la esencia del propio capitalismo y, por lo mismo, sus estrategias reforzaron la crisis estructural de la sociedad burguesa.
En ese sentido, su propuesta emancipadora va en el sentido de poner en el centro la transformación de la realidad bajo una estrategia revolucionaria, en donde la lógica sea superar al trabajo abstracto y el trabajo ya no esté al servicio de las necesidades del capital, sino que la humanidad se encuentre de la producción de la riqueza. Una lógica productiva diferente lleva a reflexionar sobre que el tiempo productivo es tiempo de ocio y el tiempo de ocio es tiempo productivo y, por eso mismo, ambos estarán al servicio de la vida. Hoy más que nunca, cuando la economía de la muerte gobierna el planeta, la humanidad debe edificar una economía de la vida y, por eso mismo, el concepto de trabajo debe superar sus formas capitalistas o abstractas.
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