Sobre la bioeconomía política proletaria

 Ahora, la sociedad en su forma proletaria no sólo debe tener en cuenta las necesidades históricas de un tiempo y un espacio determinado, sino que ese nivel de vida no puede estancarse en ese periodo y los medios de existencia deben desarrollarse en su nivel cualitativo. Los trabajadores no pueden conformarse con un nivel de civilización dado, puesto que la misma civilización debe buscar su transformación permanente para que los productores de la riqueza puedan desplegar sus capacidades con las mejores condiciones subjetivas y técnicas que permitan las condiciones materiales.

Los medios de subsistencia que son la base de la reproducción de la vida humana, ya que estos procuran gracias a sus cualidades intrínsecas que la energía orgánica pueda renovarse periodo tras periodo y, de esta manera, el obrero, en el socialismo, debe tener presente que esta cantidad estará asegurada para la totalidad de la humanidad. Pero, al mismo tiempo, la calidad de estos medios debe evolucionar en el transcurso del tiempo, tomando en cuenta que la base de esto debe ser la mejoras en las condiciones de vida del obrero.

El trabajador no solo puede exigir medios de vida dentro de su orden social que solo puedan garantizar la renovación de sus fuerzas biológicas, sino que la cuestión espiritual debe ser una cuestión fundamental, por ejemplo, producir no solo se da en la dimensión material, sino que el mundo inmaterial es muy importante para la generación de riqueza. La cuestión del alma que también puede ser la cuestión cultural es de suma importancia, pero esta dimensión debe ser dinámica para que los resultados sean de forma positiva y evolutivos en el ser humano y que su comprensión del mundo siempre sea de forma progresiva y ascendente.

Como ya se ha observado en este texto para ustedes, la hipótesis se centra en la capacidad productiva de una sociedad se basa en términos generales en la capacidad técnica y como ésta suele estar enlazada con los medios de producción. Por lo que, los medios de producción deben evolucionar conforme el conocimiento humano lo hace con las leyes del mundo, por eso mismo las máquinas y herramientas siempre tendrán la posibilidad de mejorar con respecto a sus formas previas y esto mismo le pasa a las materias primas y la energía que se necesita para la producción de riqueza.

Esto lleva a la situación revolucionaria por excelencia, en donde la naturaleza no puede perderse de vista en un proyecto emancipatorio, por lo que luchar por la emancipación de la humanidad también debe proponer la liberación de la tierra y si un polo necesita de mejoras en sus condiciones eso mismo debe pasar en el otro polo. Por eso mismo, la sociedad socialista debe poner el énfasis en mejorar las condiciones de reproducción de la fuerza vital de la biosfera o el ecosistema, ya que una sociedad nueva no puede gestarse fuera del planeta azul y este debe estar presente en el desarrollo de las capacidades para generar riqueza: pensar en la economía política proletaria es pensar en la bioeconomía. 

Si uno sigue las leyes de la economía política uno puede observar en todo caso que el tiempo de trabajo para cubrir las necesidades humanas va en sentido descendente esto quiere decir que la cantidad de horas dedicadas a la sobrevivencia material e inmaterial de la propia fuerza vital humana son cada vez más ínfimas. La dictadura del proletariado viene a formalizar en los hechos la promesa que abrió la democracia tiránica burguesa de que el obrero depende menos de estar en centros de trabajo durante mucho tiempo: las cadenas se van a destruir en su totalidad en la sociedad socialista.

Si el obrero se libera de sus ataduras en la producción material e inmaterial de la riqueza al servicio de la fuerza vital humana, entonces eso quiere decir, por un lado, que los obreros tendrán más tiempo de ocio, y, por el otro, que si el excedente sigue existiendo entonces habrá más tiempo para la acumulación en favor del progreso de la sociedad en su conjunto. La economía del futuro estará destinada a construir una humanidad en donde el trabajo sea libre de toda cadena de opresión, pero, al mismo tiempo, el ocio se convierta en una conquista para todos y todas y, de esta manera, el disfrute y la fiesta sea el eje central de la nueva civilización; la civilización de la felicidad.

Finalmente, la sociedad proletaria tiene una deuda importante con el impacto ambiental de sus actividades productivas, ya que la economía burguesa ha quebrado el equilibrio del tiempo de regeneración con el tiempo de producción lo cual ha presentado una crisis estructural en el siglo XXI y, por lo mismo, la riqueza producida debe atender este problema particular. Este modelo socialista debe entender que si bien es imposible salirse de los modelos previos también es cierto que el equilibrio del metabolismo debe recuperarse para ello la gestión de residuos debe pasar por un nuevo planteamiento del sistema económico y el sistema ecológico: por lo mismo la dictadura del proletariado construirá la base de la fertilidad proletaria. 


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