Economía política proletaria y bioeconomía
La economía política proletaria tiene como principal interés satisfacer las necesidades de la humanidad, en tanto la esta se entiende al conjunto de trabajadores de este planeta y, por lo mismo, el beneficio vital se basará en la mejora de la calidad de vida de todos y todas. La organización social nueva debe entender las dos dimensiones de garantizar la vida del proletariado, en tanto, primero, este debe producir el nivel de riqueza para una sociedad dada y esta debe garantizar el sustento digno de la sociedad.
Primero, los seres humanos gastan una cantidad de fuerza productiva en su base orgánica, es decir su cuerpo despliega ciertas capacidades materiales en una jornada laboral que dicha actividad hace posible la creación de una cantidad de valores de uso para un determinado contexto histórico y geográfico. Al mismo tiempo, estos productos del trabajo humano deben servir para la humanidad, en tanto esa riqueza deberá cubrir las necesidades básicas de la clase obrera y campesina y, por lo mismo, el florecimiento de la vida deberá estar en el centro de la economía del futuro.
Segundo, los seres humanos también tienen despliegue productivo a nivel espiritual o, en otras palabras, el nivel de riqueza no solo depende del sistema orgánico tradicional, sino que el sistema nervioso debe fortalecerse de manera eficiente en su dimensión inmaterial. La riqueza producida no solo debe satisfacer necesidades básicas del ser humano, en todo caso ésta también debe resolver el tema de que la cultura debe avanzar en todos sus niveles y, por lo mismo, una civilización que contemple un nivel digno intelectual de la humanidad no puede contribuir a la bioeconomía.
Tercero, como bien la ciencia económica burguesa enseña en términos generales en las escuelas, la capacidad de producción no solo depende de las capacidades humanas, sino que en la fábrica existen herramientas, materias primas y máquinas que no pueden quedar aisladas de la generación de riqueza. De esta manera, una sociedad nueva debe contemplar el desgaste de todos esos elementos, para que, al contabilizarlos, la economía pueda recuperar esas pérdidas de energía y materia y esto se vuelva a integrar al proceso productivo.
Finalmente, la economía política proletaria puede considerarse como un proyecto de bioeconomía, en tanto la naturaleza tiene un papel predominante en la producción de riqueza y, por lo mismo, la biosfera desgasta una cantidad determinada de energía y materia en el proceso productivo. La economía proletaria debe contemplar en todo sentido que esta cantidad de energía y materia invertida en la creación de valores de uso deben reincorporarse al planeta, en tanto este dota al ser humano de una parte importante para la generación de riqueza.
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